Santiago.-Preparar a la población para actuar en los primeros minutos de un paro cardíaco es el objetivo de una iniciativa que desarrolla Emergencias del Cibao, mediante capacitaciones en reanimación cardiopulmonar (RCP) y la creación de espacios protegidos en empresas, instituciones, escenarios deportivos y lugares públicos de la región.

El proyecto, encabezado por el médico emergenciólogo Dr. Tomás Almonte, busca que la respuesta ante una emergencia cardiovascular no comience cuando el paciente llega a un hospital, sino desde el mismo lugar donde ocurre el evento, con ciudadanos capaces de reconocer un paro, activar el sistema de emergencias e iniciar las maniobras de RCP mientras llega la asistencia especializada.

La propuesta parte de una realidad: un paro cardíaco puede ocurrir en cualquier lugar y los primeros minutos pueden ser determinantes para la supervivencia y la recuperación neurológica de la víctima.

La comunidad como primer eslabón

A través de las jornadas de capacitación, Emergencias del Cibao procura convertir a empleados, ciudadanos y miembros de distintas instituciones en parte activa de la llamada cadena de supervivencia, fortaleciendo la respuesta inmediata ante eventos cardiovasculares.

“No podemos esperar que todas las emergencias ocurran frente a un médico. Tenemos que preparar a la comunidad para actuar durante esos primeros minutos en los que todavía no ha llegado el equipo de emergencia”, explicó el doctor Tomás Almonte.

El entrenamiento incluye el reconocimiento de una emergencia, la activación de los servicios de asistencia, la realización de RCP y la preparación para utilizar un desfibrilador externo automático (DEA) cuando esté disponible.

Espacios preparados para salvar vidas

Uno de los componentes centrales de la iniciativa es la creación de “espacios protegidos”, concebidos como lugares donde existen personas entrenadas, protocolos de actuación y, cuando corresponda, equipos como el DEA para responder ante un paro cardíaco.

La intención es que una cancha, parque, empresa, universidad, centro educativo o cualquier espacio de concentración de personas pueda contar con una respuesta organizada antes de que ocurra una emergencia.

La iniciativa se fundamenta en recomendaciones internacionales que destacan la importancia de la RCP realizada por testigos y del acceso temprano a desfibriladores en los casos de paro cardíaco extrahospitalario.

Una emergencia que no espera al hospital

Las enfermedades cardiovasculares continúan representando una de las principales causas de muerte a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud estima que provocan alrededor de 17.9 millones de muertes cada año, mientras que en la región de las Américas constituyen también una de las mayores cargas de mortalidad.

Ante este escenario, la capacitación comunitaria adquiere un papel que trasciende el ámbito médico y se convierte en una herramienta de prevención y respuesta de salud pública.

La apuesta de Emergencias del Cibao es llevar ese conocimiento a donde se encuentran las personas y promover una cultura de supervivencia, en la que saber realizar RCP sea considerado una habilidad básica para enfrentar una emergencia.

El propósito final es que, ante una persona que colapse súbitamente, quienes estén a su alrededor no permanezcan como simples espectadores, sino que puedan convertirse en el primer eslabón entre el momento en que se detiene el corazón y la llegada de los servicios especializados.

Con esta estrategia, la región del Cibao busca avanzar hacia espacios más preparados para responder a emergencias cardiovasculares y lograr que la cadena de supervivencia comience en la comunidad, antes de que el paciente cruce las puertas de un hospital.

Por Marieli Gonzalez

Egresada de UTESA de la Carrera de Medicina, con más de 10 años en el sector salud ha trabajdo en la comunicacion en varios proyectos

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