
En un acto de amor y caridad, el Fondo Filantrópico 4.0 de Salud Dominicana Grupo Corporativo extendió su manto de solidaridad sobre una familia venezolana en Tamboril, rescatándola de la intemperie y brindándole un nuevo hogar.
De esa manera, la mano amiga de Salud Dominicana llegó con fuerza al barrio Carlos Díaz, donde fue reconstruida la vivienda de la venezolana Carmen Esther Roja y su familia, además de entregarles electrodomésticos que iluminaron su vida como estrellas en la noche oscura.
Con tan importante obra de caridad, empresario Johan Rosario, presidente de Salud Dominicana, se convirtió en arquitecto de sueños de una familia sin techo, a la que hizo entrega formal de la casa restaurada, mientras los rostros de los beneficiados se encendieron bajo el furor de la felicidad.
Con este noble gesto, no solo se levantaron paredes, sino que se erigió un santuario de esperanza en medio de la adversidad de familia desamparada que llegó a República Dominicana desde Venezuela en busca de mejor vida.
No solo Carmen y su familia sintieron el cálido abrazo de la filantropía de Salud Dominicana, sino que otros hogares de escasos recursos en Tamboril y Canca La Piedra también recibieron el rocío de la generosidad del Fondo Filantrópico 4.0.
Entre la entrega de viviendas reconstruidas, electrodomésticos y raciones alimenticias, la solidaridad se convirtió en un río caudaloso que nutre a quienes más lo necesitan.
El mes del amor y la amistad fue el escenario perfecto para este derroche de humanidad. Como un sembrador de ilusiones, Johan Rosario encabezó la jornada acompañado de sus colaboradores, quienes, con cada acción, reafirmaron que la verdadera riqueza reside en compartir.
Desde su creación en 2017, este fondo ha sido el faro que guía a quienes navegan en mares de incertidumbre, brindando ayuda a niños con problemas de salud, ancianos desamparados y familias sin techo.
«Sin empatía y generosidad, el corazón humano se marchitaría como una flor privada de sol», expresó Rosario, evocando a grandes líderes espirituales como Jesús, San Francisco de Asís y la Madre Teresa de Calcuta. En su empeño por escribir un nuevo capítulo en la historia de la filantropía dominicana, el Fondo Filantrópico 4.0 continúa restaurando hogares, llevando medicinas y alimentos a quienes más lo necesitan.
Cada donación es una semilla plantada en el fértil terreno de la esperanza, y cada familia beneficiada es un árbol que crece con raíces fuertes en la tierra de la solidaridad. «Retornar a la comunidad una parte de los beneficios que recibimos enriquece a quienes lo necesitan y llena nuestro propio corazón de un gozo incomparable», afirmó Rosario.
La solidaridad no es solo un gesto fugaz; es la esencia de una sociedad más justa. Como un puente sobre los ríos de la adversidad, el Fondo Filantrópico 4.0 sigue trazando caminos de esperanza, demostrando que un pequeño acto de bondad puede ser la chispa que ilumine el mundo entero